lunes, 28 de octubre de 2013

PUUUM

Miopía sensorial... Una de las patologías más peligrosas de nuestro tiempo. No vemos más allá de nuestras propias narices, de nuestros propios problemas, de nuestra propia situación familiar, personal o económica. Es un yo, mi, me, conmigo continuo que en algunas personas se presenta de una forma más acentuada que en otras. 

Lo paradójico es que vivimos en la era de la comunicación. Preguntar qué tal el día nunca había sido tan fácil. Interesarse por los demás, compartir, descubrir. Pero no. Preferimos muchas veces refugiarnos en nuestro pequeño mundo de yupi personal. A veces bajo la forma de egoísmo o apatía, otras bajo la forma de auto-protección. Yo, sinceramente, tiendo a pensar que la mayoría de las veces se hace por esto último. Es así como creamos la concha que nos protege. En plan mejillón. 

Sin embargo, independientemente de los chalecos reflectantes, botes salvavidas, triangulitos de emergencia y demás medidas que adoptemos para prevenir tener que curar futuras heridas, de vez en cuando se presentan esas circunstancias. Los también llamados PUUUM.

Por PUUUM se entiende el clásico tortazo contra la realidad. 

Es cierto que muchas veces necesitamos uno de esos para darnos cuenta de lo que está pasando a nuestro alrededor. O lo que puede llegar a pasar. Reconexión neuronal que se dice. Ese momento en el que tu cerebro hace "clic" y junta todas las piezas del puzzle. Es como si te graduases la vista interior: hola lentillas, adiós miopía. 

Mi pregunta es... ¿Y ahora qué? 



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