La verdad es que cuando me lo contaron no me
podía creer. No me reí por ser educada, pero me costaba entender que alguien
con un nivel mínimo de inteligencia fuese capaz de hacer ese tipo de
reflexiones. O peor aún, que la persona receptora del comentario no dijese “hasta
luego Mari Carmen”. Pero bueno, a veces a las personas no hay que entenderlas,
solo hay que quererlas. Si no os creéis esto último, preguntadles a mis amigos,
es su pan de cada día. Angelitos.
Es cierto que el que no arriesga no gana,
quien la sigue la consigue (normalmente) y la vida es muchas veces emocionante porque
nos enfrentamos continuamente a retos. El problema viene cuando únicamente nos
enfrentamos nosotros a retos y les damos a los demás todo en papilla. Y eso me
lo explicaron hace poco. Cuando somos excesivamente empáticos, hacemos de
abogados defensores de todo lo que se mueve y siempre buscamos el por qué de
las cosas y proporcionamos a los demás con un estudio detallado y pormenorizado
de “10 razones” por las que has hecho esto o lo otro… La cagamos. Cruzamos la
delgada línea que existe entre ser bueno y ser imbécil.
La explicación o razonamiento que me dieron es
que a veces uno mismo tiene que ser un reto. Y me explicaron el juego del
cochecito leré. Parece ser que, por muy estúpida que suene la excusa de “lo
siento no puedo estar contigo porque me acabo de comprar un coche”, deja una
incertidumbre detrás. Un QUÉ ME ESTÁS CONTANDO. Es una especie de razón sin
razonamiento.
Hoy me ha pasado a mi algo parecido. Me han
dado una razón sin razonamiento. Un sí, pero no. Bueno, en realidad no es el
primer “si, pero no”. Eso es lo peor. Que yo en vez de decir “que te vaya
bonito” le doy vueltas al por qué de las cosas. Trato de buscarle un
razonamiento sin darme cuenta de que, de donde no hay, no se puede sacar y que
en todo caso no me corresponde a mi encontrarle un sentido a este sinsentido. Es
cierto que quien no arriesga no gana, pero también es cierto que quien se tira
de cabeza a una piscina sin agua, se rompe (por lo menos) la nariz.
Y, por supuesto, quien la sigue la consigue.
Pero en cualquier relación el seguimiento tiene que ser recíproco, porque el
premio no es unilateral.
Dem klugen Kopf genügt ein Wort.
1 comentario:
Me encanta tu reflexión y me siento realmente identificada. ¡Gracias por compartirla! Me ha hecho mucha ilusión encontrarme ahora con una entrada tuya y por cierto, ¡sigues escribiendo igual de bien que siempre! No lo dejes, ¡escribir sí tiene un premio seguro!
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