Creo que nunca he necesitado tanto tiempo para escribir una entrada, pero el título lo tenía claro desde el principio: "Información es poder". ¿Cuántas veces te habré podido decir esta frase? Si no han sido ya unas trescientas cincuenta, andaremos por las cuatrocientas diez. Y seguramente te la repetiré otras tantas veces más. Sin duda demasiadas, para el escaso tiempo que nos conocemos...
Si, ya lo sé. Te choca que diga siempre lo mismo. Sé que crees que llevo la cuenta de todos los datos, de todo lo que ocurre a mi alrededor. Que hago un estudio detallado de todos los matices que rodean una situación y de ahí deduzco una serie de reglas y principios. Pero no. Derecho ha podido cambiar mi forma de pensar, pero no para tanto.
Derecho, "dar a cada uno lo suyo". Tarea complicada. Sobre todo cuando hablamos de cuestiones que no tienen carácter transaccional o mercantil, como una amistad. La amistad es un tráfico desinteresado donde el mismo concepto que encierra esta palabra plantea un problema, ¿cómo la podemos valorar?
Es difícil porque una amistad no se mide en días, ni en horas, ni en llamadas telefónicas. Ni siquiera en batidos. Una amistad se mide en lealtad, en honestidad, en confianza, en momentos compartidos, anécdotas, en sonrisas que no se pueden contener (aunque lo intentes), en miradas de complicidad, en consejos, en abrazos en momentos clave y en divagaciones. Muchas divagaciones. En definitiva, la amistad no se mide por la cantidad de veces que dices "ola k ase" (o similares)*, sino por las formas y maneras que se utilizan para demostrarlo.
Si bien es cierto que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, muchas veces no sabemos que nos estábamos perdiendo hasta que lo encontramos. ¿Qué hacía yo antes de conocerte? That is the question... Parecido a lo que plantea ahora la gente de "¿cómo era el mundo antes de internet o de whatsapp?" Es lo que pasa cuando alguien se convierte en imprescindible, supongo.
¿En qué momento sucede esto? Otra gran pregunta. Normalmente no nos damos cuenta de cuándo empieza todo exactamente. De repente las horas parecen minutos y los minutos segundos. Da un pelín de miedo... Qué leches. Da mucho miedo. Porque lo que le da poder a un amigo va más allá de la información. Sé que tu dirías que es prudencia más que miedo, y puede que tengas razón. En todo caso, y en este sin ninguna duda, merece la pena. Eso lo tengo seguro.
Al final todo se resume en una palabra, GRACIAS. Sabes que me sobran motivos para dártelas, lo que me faltan son palabras. A pesar de tu subnormalidad, y de que sigo sin entender lo del pedo de cabra, eres la (segunda) persona más caguay que conozco. MUCHÍSIMAS FELICIDADES.
Ojalá más gente como tú.
Si, ya lo sé. Te choca que diga siempre lo mismo. Sé que crees que llevo la cuenta de todos los datos, de todo lo que ocurre a mi alrededor. Que hago un estudio detallado de todos los matices que rodean una situación y de ahí deduzco una serie de reglas y principios. Pero no. Derecho ha podido cambiar mi forma de pensar, pero no para tanto.
Derecho, "dar a cada uno lo suyo". Tarea complicada. Sobre todo cuando hablamos de cuestiones que no tienen carácter transaccional o mercantil, como una amistad. La amistad es un tráfico desinteresado donde el mismo concepto que encierra esta palabra plantea un problema, ¿cómo la podemos valorar?
Es difícil porque una amistad no se mide en días, ni en horas, ni en llamadas telefónicas. Ni siquiera en batidos. Una amistad se mide en lealtad, en honestidad, en confianza, en momentos compartidos, anécdotas, en sonrisas que no se pueden contener (aunque lo intentes), en miradas de complicidad, en consejos, en abrazos en momentos clave y en divagaciones. Muchas divagaciones. En definitiva, la amistad no se mide por la cantidad de veces que dices "ola k ase" (o similares)*, sino por las formas y maneras que se utilizan para demostrarlo.
Si bien es cierto que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, muchas veces no sabemos que nos estábamos perdiendo hasta que lo encontramos. ¿Qué hacía yo antes de conocerte? That is the question... Parecido a lo que plantea ahora la gente de "¿cómo era el mundo antes de internet o de whatsapp?" Es lo que pasa cuando alguien se convierte en imprescindible, supongo.
¿En qué momento sucede esto? Otra gran pregunta. Normalmente no nos damos cuenta de cuándo empieza todo exactamente. De repente las horas parecen minutos y los minutos segundos. Da un pelín de miedo... Qué leches. Da mucho miedo. Porque lo que le da poder a un amigo va más allá de la información. Sé que tu dirías que es prudencia más que miedo, y puede que tengas razón. En todo caso, y en este sin ninguna duda, merece la pena. Eso lo tengo seguro.
Al final todo se resume en una palabra, GRACIAS. Sabes que me sobran motivos para dártelas, lo que me faltan son palabras. A pesar de tu subnormalidad, y de que sigo sin entender lo del pedo de cabra, eres la (segunda) persona más caguay que conozco. MUCHÍSIMAS FELICIDADES.
Ojalá más gente como tú.
* véase: "eres la leche" o "eres subnormal" (guiño, guiño).
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