miércoles, 19 de octubre de 2011

Una vida de perro

(Tercer ensayo de Claves del Pensamiento. Sobre "Estilos de vida")

Un ladrido conocido me desconcentra de mi estudio sobre "Los elementos integrantes de la empresa", segundo epígrafe del tema cuatro de Derecho Mercantil. Me levanto y camino hacia la puerta. Al abrirla observo que él está sentado en el pasillo, expectante. Me mira atentamente aguardando mis instrucciones. "Pasa, anda". Mueve el rabito y entra graciosamente a mi habitación. Me vuelvo a sentar, "la empresa posee un valor superior al de la simple suma de sus elementos integrantes!, leo. De repente noto algo sobre mi pie. Se ha hecho una bolita debajo de la mesa y se dispone a dormir utilizándome como almohada personal. Sonrío mientras pienso que nunca entenderé el significado peyorativo de la famosa expresión "una vida de perros". El mío desde luego no vive tan mal; nos hace mucha compañía, duerme, come, juega... También sabe sentarse, tumbarse y dar la patita si se lo ordenan. Bueno, esto último únicamente si ve que va a recibir algún premio a cambio. No le gusta estar solo y tiene pavor de la bañera y del mar. Su mayor preocupación es si su vejiga aguantará o no hasta que mi hermana o yo lo saquemos a pasear y, una vez en la calle, marcar su huella allá por donde pueda. No hay árbol que se salve.

Nunca sabrá lo que es estar encerrado en casa memorizando distintos temas de Derecho Mercantil cuando te gustaría salir a dar una vuelta con tus amigos para disfrutar de los pocos días de sol que quedan antes de la llegada del invierno. O tener un nudo en el estómago el día del examen oral de Penal. O lo que conlleva hacerse cargo de los problemas y quejas de una clase. O el hecho de querer hacer tantas cosas a la vez que necesitarías días de treinta horas para llegar bien a todo. Ni siquiera se entera de los problemas que surgen a lo largo del año. Es un perro feliz. "Qué suerte tiene", pienso mientras noto cómo se me está quedando dormido el pie. Sin embargo, por otro lado, me doy cuenta de que tampoco conocerá lo que es la satisfacción de superar ese examen de Mercantil o el oral de Penal. Ni lo gratificante que es saber que tanta gente confíe un año más en tu equipo, para que os hagáis cargo de los problemas. Ni que, a pesar de que el día solo tenga veinticuatro horas, disfrutas con lo que haces aunque acabes algo cansada. No sabe lo compleja y curiosa que es la vida no perruna.

Por mucho que se lo intente explicar, no entenderá que, en cierto modo, nos parecemos a las empresas en el sentido de que nosotros también poseemos un valor superior al de la simple suma de nuestros elementos integrantes, es decir: nuestra edad, nuestro aspecto físico, nuestros valores, nuestras cualidades y nuestros defectos. En nuestro caso, a todo ello se le suman experiencias y lo que cada uno saque en limpio de ellas. Porque tal y como decía Jean-Jacques Rousseau "el hombre que más ha vivido no es aquél que más años ha cumplido, sino aquel que más ha experimentado la vida". En mi opinión mas que tratar de buscar un estilo de vida, hay que intentar llevar una vida con estilo. ¿Estilo vintage, trendy, clásico, retro o similares que se ven en las revistas de moda? La respuesta es sencilla: el propio de cada uno. ¿Y esto es difícil? Pues seguramente muchas veces sí, pero se puede conseguir. Hay que mirar las cosas con optimismo y buena cara. Puesto que lo que está claro es que quejarse o pensar en lo bien que está Pepe ahí dormido no va a hacer que yo obtenga un buen resultado en el examen de Derecho Mercantil de este jueves.

Creo que va siendo hora de ir a pasear. Pepe siente que me muevo, realiza los estiramientos oportunos, salta colocándose encima de mis rodillas y me mira. A veces parece que sonríe.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Interesante reflexión la de "más que tratar de buscar un estilo de vida, hay que intentar llevar una vida con estilo".